jueves 20 de septiembre de 2007

Mi Dios

Corro tan rápido como puedo, trato de tener cautela,
Mas de la que te imaginas.

Y sin mirar atrás, pido espacio, tengo prisa.

Déjenme llegar, lo necesito.

Todos aun lado no me dejan ver.

Hasta que un anciano pregunto: Niña que haces corriendo tan deprisa.
No te das cuenta que de tantas ansias avanzas en círculos,
Sin llegar a ningún destino.

Deja que el Creador de la tierra te tome de la mano,
Y verás que tendrás un rumbo, un norte.

No corras más, ve despacio por el camino,
Mira que te llevan.

Sólo eleva agradecimiento, pues alguien ya dirige tu andar.