Corro tan rápido como puedo, trato de tener cautela,
Mas de la que te imaginas.
Y sin mirar atrás, pido espacio, tengo prisa.
Déjenme llegar, lo necesito.
Todos aun lado no me dejan ver.
Hasta que un anciano pregunto: Niña que haces corriendo tan deprisa.
No te das cuenta que de tantas ansias avanzas en círculos,
Sin llegar a ningún destino.
Deja que el Creador de la tierra te tome de la mano,
Y verás que tendrás un rumbo, un norte.
No corras más, ve despacio por el camino,
Mira que te llevan.
Sólo eleva agradecimiento, pues alguien ya dirige tu andar.
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